1/7/2007
¿Tres son multitud?
Apenas recuerdo que fue lo que pasó para estar ahora sentados los tres delante del televisor. ¿Realmente importa? Si vieran sus caras adormiladas, el puzzle que han formado nuestras piernas y las risas de hace un rato ustedes mismos me contestarían no, no tiene importancia, se os ve tan felices…Y lo somos señoritas y señores. Lucia, Pablo y yo. Somos amigos, confidentes, transeúntes, soñadores, cuentacuentos, amantes. No es lujuria ni vicio. No nos reunimos los sábados para engalanarnos con trajes de enfermeras que suben la fiebre y esperar a Pablo, nuestro bombero, con la manguera al rojo vivo. Hacemos vida de pareja, en este caso de trío. Nos repartimos las tareas de la casa, vamos al cine los domingos, nos acurrucamos en la playa, paseamos cogidos de la mano y evidentemente en la cama entramos los tres… Si señoritas y señores, es exactamente como ustedes lo están pensando, los tres juntos. ¿Me permiten ser clara? Muy amables. La verdad es que Pablo me calienta, lo hacia incluso antes de cruzarnos en aquella cafetería. Me gusta ver como se ducha y el agua le resbala por su abdomen, Lucia y yo lo observamos mientras pensamos en la jugada de la noche. Él nos enseña una media sonrisa de complicidad y vergüenza. A veces le asustamos. Me enloquece cuando sus verdes ojos me acarician el alma. Me convierto en princesa si amanezco a su lado. Pablo no te folla, te hace el amor. Incluso compartiendo cama con dos mujeres él consigue elevarnos y que nos durmamos únicamente para soñar con él. En un pasado fuimos Pablo y yo, sin más. Él era tan cariñoso, atento, amable, sencillo, risueño…que tuve que encontrar a Lucía para sentirme realizada por completo. Señoritas y señores Lucia es un ángel con cuerpo y lengua de diablesa. Una arpía para muchas de sus antiguas conquistas. Quizás por eso nos llevamos tan bien. Blasfemamos el mundo, nos calentamos con el don de la palabra. Con ella todo empezó como un juego, aquel del gato y el ratón. Es inteligente, sarcástica, sutil y calculadora. Es con ella con quien se puede caldear el ambiente en un restaurante y terminar cenando gratis. Esposarnos en la cama, juguetear desnudas con una cámara de fotos, beber la una de la otra. Pero atención señoritas y señores el rol de damas también nos sienta muy bien. Y así fue. Pablo cree estar enamorado de las dos, por eso aceptó. Lucía… en fin ella se divierte con esto casi tanto como yo. Le gusta ser una reina y para eso esta Pablo y le gusta jugar y para eso señoritas y señores estoy yo. Pueden creérselo o no pero la verdad es que nos queremos y nos compenetramos muy bien. Y yo ¿qué deciros de mi? Yo soy una chica feliz.